Ganadería Regenerativa, hacia un paradigma de Triple Impacto

Ganadería Regenerativa, hacia un paradigma de Triple Impacto

Un grupo de productores comenzó hace veinte años a implementar un sistema de manejo holístico para regenerar las tierras de los campos ovinos de la Patagonia y hoy lo replican en toda la producción ganadera del país con resultados que mejoran la salud del pastizal, reducen costos y aumentan la rentabilidad, permitiendo además generar créditos por el secuestro de dióxido de carbono. 

Cuando en el año 2003 Ricardo Fenton, Alejandra Canosa y Pablo Borrelli, decidieron crear la Red de Productores Ovinos, a la que llamaron OVIS 21, nunca imaginaron que sería el inicio de un cambio de paradigma en la producción ganadera.  Preocupados por la desertificación de las tierras áridas que provoca la actividad en la Patagonia, donde el 90% de la superficie  (60 millones de hectáreas) está desertificada de moderada a severamente, se animaron a dejar de lado el modelo tradicional para comenzar a implementar un manejo holístico que permite poner en práctica los principios del sistema de una ganadería regenerativa

Rápidamente observaron que el problema que trataban de resolver no afectaba solo a los campos patagónicos ni a la cría de ovejas, por lo que unos años después su sistema se expandió a todos los sectores ganaderos en distintas provincias del país e, incluso, en Paraguay. 

Regenerar las tierras

Si bien, al principio, se propusieron trabajar en la regeneración de las tierras como lo indicaban los libros, e incluso estudios realizados dentro del INTA,  se dieron cuenta que el manejo de pastizales no se resolvía reduciendo la cantidad de animales en el campo, sino todo lo contrario. “Es un análisis reduccionista que ignora el rol de los herbívoros en los ambientes áridos. Entonces, el diseño natural no es menos sino muchos animales. Hay una razón, en los ambientes áridos la única forma de ciclar el carbono es con los herbívoros”, explica Borrelli y agrega que “los herbívoros, si los manejamos mal, generan desertificación, pero si los manejamos bien nos permiten regenerar la tierra. Por lo tanto, lo que antes era el problema, hoy es nuestra herramienta principal para recuperar las tierras”.

Pablo Borrelli

Pablo Borrelli

Así, a partir de comprender y optimizar el vínculo entre el animal, el suelo y los pastos, se logra ingresar a un círculo virtuoso de regeneración, productividad y rentabilidad. “La ganadería regenerativa es un paradigma diferente de cómo realizar la actividad, en donde se trata de imitar a la naturaleza, mejorando su funcionamiento. El concepto es que en cada ciclo productivo se debería acumular capital biológico y social para emprender el próximo ciclo con mejores condiciones, destaca el productor. De esta forma, aclara, “es lo opuesto a cualquier formato de ganadería actual, donde en general cada ciclo productivo retrocede un poco en ambos capitales, porque los jóvenes se están yendo del campo y se está perjudicando lentamente la naturaleza, es un proceso que se va comiendo al capital que lo sustenta”.

Para restaurar los procesos que responden a un diseño natural, generar un aumento importante en la producción de alimentos y permitir que muchas zonas entren a cultivo, la clave está en la planificación. Borrelli lo describe como una tecnología de procesos simple que no requiere un capital o insumo particular y que se puede aplicar con cualquier productor y  en cualquier tamaño de producción: “Es cambiar la forma en que se pastorea, juntar a los animales como lo hacen en la naturaleza y hacer que se muevan. Tratar de evitar tiempos demasiado largos de estadías, que son los que permiten que los animales terminen teniendo efectos negativos sobre las plantas”, resume. 

Manejo Holístico, una mirada integral 

La metodología elegida para la planificación de la regeneración de los predios ganaderos es el Manejo Holístico. “Nosotros teníamos claro que no íbamos a lograr nada con lo que estábamos haciendo hasta el momento, por lo que mis socios (los Fenton) fueron muy valientes de comenzar en su campo con el manejo holístico, una idea que habían traído de Australia. Los resultados fueron tan espectaculares que así comenzamos a trabajar en otros lugares. Fuimos aprendiendo en el camino, gracias a los productores corajudos que se animaron a cambiar su forma de manejar la producción”, recuerda Pablo.

Actualmente, cuentan con más de 100 técnicos entrenados. “La metodología del manejo holístico hace que el proceso de planificación sea replicable a lo largo de todo el país, con decisiones específicas a tomar según el ambiente. Es un mismo protocolo que tiene en cuenta los aspectos sociales, ambientales y económicos. Se trata de mirar la totalidad y la relación que hay entre las cosas. No podemos pensar más linealmente”, afirma.

Con el objetivo de que el productor desarrolle las herramientas para hacer él mismo el trabajo de recuperación de las tierras, fundaron la Escuela de Regeneración en la que se incluye la primera Escuela de Manejo Holístico de habla hispana. Por año se capacitan más de 200 personas entre productores y técnicos, que “aprenden a mirar el campo y a los animales de otra manera”, dice uno de sus mentores. Entre los principales conceptos que se adquieren para poner en práctica, destaca la planificación del pastoreo, con tiempos relativamente largos de descanso (no pastoreo continuo ni rotaciones a toda velocidad), incluyendo factores como los sociales, de manejo o sanitarios; y el monitoreo para corroborar, a través de mediciones, que las decisiones fueron las correctas. 

Medir para conocer los resultados

El equipo de OVIS 21 admite que una de sus pasiones es “medir el resultado”. Para ello, en el año 2012, desarrollaron el Estándar Grass, el primer protocolo para medir regeneración en pastizales, y realizaron la primera exportación de lanas sustentables a la marca Patagonia. Luego, diseñaron el Ecological Outcome Verification (EOV) para el Instituto Savory, una ONG global que busca regenerar pastizales a gran escala a través del Manejo Holístico, de la cual son Nodo Argentino. “En todo el mundo hoy se está evaluando y poniendo métrica a la regeneración usando una metodología que desarrollamos en OVIS 21”, resalta uno de sus fundadores.

Con los resultados sobre la mesa, aseguran que “la ganadería regenerativa aumenta la producción de los sistemas tradicionales”. Así, por ejemplo, en la Patagonia el manejo holístico logra un aumento anual promedio del 18% de la receptividad invernal, mientras que en ambientes húmedos como Buenos Aires o Corrientes permite aumentar los ingresos a partir de una mayor carga animal sustentada en una mayor producción de forraje. “Hemos aumentado la rentabilidad porque mejoramos la salud del pastizal, reconocen. 

Otros de los beneficios de este sistema son el aumento de la biodiversidad de la flora y fauna, la producción de alimentos de alta densidad nutricional y la reducción de la dependencia de insumos. Pero, uno de los últimos hallazgos que más entusiasman a los productores regenerativos es la posibilidad de secuestrar dióxido de carbono. “Los campos bien manejados secuestran el carbono que está en exceso en el aire, lo convierten en hidratos de carbono y buena parte de eso va al suelo en forma de humus o complejos orgánicos resistentes a la degradación”, asegura Borrelli. Para ello cuentan con dos programas de carbono que se encuentran en proceso de generar los créditos que los productores van a cobrar: SARA con más de 60 campos en el norte del país, y POA con más de 30 productores en la Patagonia. Si bien los requisitos de calidad son muy altos, para los creadores de OVIS 21 no hay dudas de que se está generando un negocio nuevo: “Un productor regenerativo ahora no solo produce más y le va mejor en su negocio, sino que puede convertirse en un proveedor de servicios ambientales. Para los productores patagónicos, por ejemplo, el valor del carbono podría ser más alto que el de la lana y la carne juntos”.

En definitiva, el modelo de Ganadería Regenerativa muestra que producción y ambiente pueden ir de la mano. “Antes se pensaba que era contradictorio cuidar el ambiente y  producir más, o vas por el negocio o vas por la conservación. Pero este nuevo paradigma hace que las dos cosas estén alineadas. Hemos logrado aumentar la producción bajando los costos, con lo cual aumenta la rentabilidad de los predios y, a su vez, hemos mejorado la salud del pastizal”, confirman.

Apostar al futuro

OVIS 21 es una de las primeras empresas B en Argentina, y la número 13 en Latinoamérica, por su propósito empresarial aunado al compromiso socioambiental.  “Creo que el riesgo más grande es seguir en piloto automático con el nivel de conflicto que va a tener la ganadería cuando se llegue al momento crítico del cambio climático. Hoy hay mucha gente apuntando a la ganadería como la culpable de todo, si bien eso no es cierto, sí es responsable de una parte. Por eso los productores hoy tienen la posibilidad de hacer el cambio para elegir estar del lado de la solución y no del problema cuando llegue la crisis del cambio climático”, afirma Pablo Borrelli.  

Si bien son conscientes de que en Argentina, hasta el momento, solo el 1% de los campos se manejan de manera regenerativa, también están convencidos de que “cada vez van quedando menos razones para no hacer el cambio”.

Por Paola Papaleo

En caso de replicar este contenido en su totalidad o parcialmente, por favor citar como fuente a www.expoagro.com.ar en el primer párrafo y al final de la nota.

Compartir