La siembra de trigo, el cultivo que representa dinero fresco para el productor

La siembra de trigo, el cultivo que representa dinero fresco para el productor

Con la planificación en marcha, productores y asesores analizan las variables que definirán la próxima campaña de trigo en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. La disponibilidad de agua en el suelo, el riesgo de heladas, la relación insumo-producto y la importancia de la rotación de cultivos son factores determinantes en la toma de decisiones.

La planificación de la siembra de trigo en la región noroeste de la provincia de Buenos Aires está marcada por diversos factores que van desde la elección de la fecha de siembra hasta la disponibilidad de agua en los suelos y la situación económica de los productores. Tres especialistas en la materia brindaron su visión sobre las condiciones y estrategias para la campaña triguera que se avecina.

Fechas y riesgos climáticos

El trigo de ciclos largos comienza a sembrarse entre fines de mayo y la primera quincena de junio, mientras que los ciclos cortos se inician en los últimos diez días de junio y se extienden hasta mediados de julio. Javier Alasia, productor e ingeniero agrónomo, explica: «Algunos productores empiezan a sembrar un poco, sean grandes estancias que tienen cientos de hectáreas para sembrar, por el tema de la logística. Arrancan a sembrar la última semana de mayo, pero si no, los primeros días de junio, más que nada por una cuestión de que no caigan heladas en la floración».

El riesgo de heladas tardías en octubre es una de las mayores preocupaciones a la hora de definir el momento de la siembra. «Si se adelanta la siembra se cae en el riesgo de que las heladas tardías de octubre se den en la floración», advierte Alasia. «Si toma una helada en espigazón en el trigo, hace un desastre, que fue lo que pasó el año pasado».

Factores que influyen en la decisión de siembra

Paolo De Luca, ingeniero agrónomo e integrante de la consultora D&P Agro, señala que uno de los principales aspectos que influyen en la siembra de trigo es la disponibilidad de agua en los suelos. «El trigo es un cultivo de invierno que responde mucho al agua útil que tenga el suelo al inicio de la siembra. Con lo cual, es una variable que nosotros y los productores tenemos muy en cuenta». De acuerdo con De Luca, un suelo con al menos un 50% de agua útil, y preferentemente un 75% de su capacidad de almacenamiento de agua, es ideal para obtener buenos rindes.fo

Otro factor clave es la situación económica y financiera del productor. «El trigo es un cultivo importante en el flujo de fondos porque se cosecha en diciembre, una época en la que la gruesa ya tiene todos los costos hundidos. Entonces, la venta del trigo representa una entrada de dinero fresco que puede ser muy útil». Además, la relación insumo-producto también es determinante: «El costo de los insumos en función de cuántos kilos de trigo se necesitan para pagarlos es una variable que influye en la decisión. En los últimos años, esta relación no ha sido la mejor, con costos elevados».

Estrategias de manejo y fertilización

El manejo productivo del trigo tiene como principal objetivo evitar heladas en la espigazón, lo que se logra con la elección adecuada de la fecha de siembra y del ciclo de la variedad a utilizar. «El año pasado y el anterior hubo muchos daños por heladas, por lo que una estrategia clave es ajustar la fecha de siembra y la variedad para esquivar este problema», menciona De Luca.

En cuanto a la fertilización, destaca la importancia del nitrógeno para alcanzar buenos rindes: «Para trigos de alto rendimiento, estamos buscando entre 180 y 200 kg de nitrógeno disponible por hectárea, sumando el fertilizante y lo que aporta el suelo. Para rindes intermedios, entre 140 y 160 kg». También enfatiza la relevancia de la fertilización con fósforo y azufre, así como la aplicación de fungicidas en el período crítico para proteger el cultivo.

La importancia de la rotación de cultivos

La rotación con trigo no solo tiene beneficios financieros, sino que también contribuye a mejorar la salud del suelo y el control de malezas. «Los años con poco trigo han generado grandes problemas de malezas, sobre todo Rama Negra. Con la vuelta del trigo, su incidencia ha disminuido significativamente», señala De Luca. Además, destaca su importancia en la cobertura del suelo y en la estabilidad productiva.

Gustavo Franco, ingeniero agrónomo, resalta que una buena planificación de la rotación y el barbecho es clave para la eficiencia productiva del trigo. «Las principales estrategias son tener un antecesor que libere rápidamente el lote, asegurar la acumulación de agua en el suelo, controlar malezas y realizar un buen análisis de suelo». En cuanto a la fertilización, menciona que este año la disponibilidad de agua en el otoño facilita decisiones más agresivas en cuanto a la aplicación de nitrógeno: «Vamos a arrancar aparentemente con un perfil más húmedo, lo que nos permite plantear una fertilización nitrogenada más alta».

La campaña triguera en el noroeste bonaerense estará influenciada por las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua en los suelos y el contexto económico. La correcta elección de la fecha de siembra, el manejo adecuado del cultivo y la planificación financiera serán determinantes para lograr una campaña exitosa.

Por Diego Abdo

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